ÍNDICE: http://fundaciontrevisi.blogspot.com.es/

sábado, 26 de mayo de 2012

EL SIGLO IXX (I) Modernismo y postmodernismo

Modernismo
La modernidad es un concepto filosófico, historiográfico  y sociológico que propone un mundo de metas.En el mundo moderno cada ciudadano se propone sus metas según su propia voluntad. Se alcanza la meta de una manera lógica y racional, es decir, sistemáticamente se da un sentido a la vida. En las acciones que se desarrollan para alcanzar la meta se establecen tres valores: libertad, igualdad y fraternidad. Por cuestiones de manejo político y de poder se trata de imponer la lógica y la razón, negándose en la práctica los valores propuestos.
Desde ese punto de vista es similar al concepto kantiano de Ilustración (la mayoría de edad del individuo, que ejerce su razón de forma autónoma: el Sapere aude), y antes que éste al antropocentrismo humanista del Renacimiento (por ejemplo la Oratio pro homini dignitate de Pico della Mirandola). Fue muy significativo, para entender la diferente concepción de lo nuevo entre la Edad Media y la Moderna, el Debate de los antiguos y los modernos.
En la sociología de Michel Freitag, la modernidad es un modo de reproducción de la sociedad basada en la dimensión política e institucional de sus mecanismos de regulación por oposición a la tradición, en la que el modo de reproducción del conjunto y el sentido de las acciones que se cumplen es regulado por dimensiones culturales y simbólicas particulares. La modernidad es un cambio ontológico del modo de regulación de la reproducción social basado en una transformación del sentido temporal de la legitimidad. En la modernidad el porvenir reemplaza al pasado y racionaliza el juicio de la acción asociada a los hombres. La modernidad es la posibilidad política reflexiva de cambiar las reglas del juego de la vida social. La modernidad es también el conjunto de las condiciones históricas materiales que permiten pensar la emancipación conjunta de las tradiciones, las doctrinas o las ideologías heredadas, y no problematizadas por una cultura tradicional.
En términos sociales e históricos, no se llega a la modernidad con el fin de la Edad Media en el siglo XV, sino tras la transformación de la sociedad preindustrial, rural, tradicional, en la sociedad industrial y urbana moderna; que se produce con la Revolución industrial y el triunfo del capitalismo.
La superación de la sociedad industrial  por la sociedad postindustrial se ha dado en llamar postmodernidad. La crisis de la modernidad comenzó hacia el final de la Primera Guwerra Mundial, cambiando la mentalidad y las conciencias así como otros profundos cambios sociales que derivaron en cambios políticos. También se ha introducido el término transmodernidad para el mundo caracterizado por la globalización.

Postmodernismo



               ¿QUE  ES  EL  POSTMODERNISMO?
          por Marco Antonio de la Rosa Ruiz Esparza, mg.

  Dejando de lado algunos datos esporádicos que se remontan hasta la Edad Media, el término va adoptando sucesivamente la acepción de “renovación”, “norma de cambio”, “actividad vanguardista” –J.J. Rousseau (1712-1778)-. En el ámbito artístico-literario, Ch. Baudelaire (1821-1867) asignará a “moderno” el sentido de efímero, pasajero, transitorio y mundano, sometido a la prueba de la moda y contrapuesto a lo eterno. K. Marx (1818-1867) amplía el campo de aplicaciones y con ello también el horizonte de significación; así, en un primer estadio de su análisis crítico que incide ante todo sobre el ámbito socioeconómico, lo “moderno” equivale a una categoría más bien negativa que viene a identificarse con la abstracción y dualismo que alienan al hombre y de cuya superación depende la realización del hombre; posteriormente, al hacer extensivo su análisis al ámbito político y tocado él mismo por la visión optimista de la época ante el progreso, atribuye a la modernidad una noción más positiva: la transición de una sociedad menos desarrollada a otra más desarrollada en la que se hacen presentes  los nuevos elementos progresivos –si bien, el progreso no ha de entenderse aquí necesariamente en su vertiente moral de mejoramiento, sino en el sentido histórico de incremento y acumulación, con el que se da paso a la liberación del hombre en el nuevo tipo de sociedad (socialista) que surge-“ (Rubio M., El contexto de la Modernidad y de la Postmodernidad. En: Vidal M., Conceptos fundamentales de ética teológica. Trotta. Madrid 1992, págs. 111-112).
  
 Resumiendo en un cuadro:

  Condicionamiento dialéctico de las funciones epistemológicas de la razón

Tesis (Fase afirmativa)          MODERNIDAD:

                               Apego y exaltación de la razón; optimismo racionalista, fe en la razón; tiempo de teorías y sistemas;

Antítesis (fase negativa)         POST-MODERNIDAD:

                                      (como “negación” de la modernidad)
                                crisis y acabamiento –muerte- de la razón;
                                pesimismo, desconfianza en la razón;
                                tiempo de praxis y escepticismo;

Síntesis (fase negativa/positiva)   POSTMODERNIDAD:

                                 (como “superación” de la modernidad)
                                  superación –en la discontinuidad- de las contradicciones de la modernidad;
                                  nuevo conocer (nuevos paradigmas):
                                 +  distinción entre uso-abuso de la razón;
                                 +  incorporación de la experiencia y el sentimiento; 
                                 tiempo de sin-razones e irracionalidad;
                                 transformación (como hipótesis o como posibilidad real) (Rubio M., op. cit., pág. 137).


I.   ¿QUE  ES  LA  POSTMODERNIDAD?

       + Explicación del “post”: no se trata de una mera sucesión, sino de un “ajuste de cuentas” con el proyecto emancipador  de la Modernidad.
       + La Postmodernidad, más que un sistema racional es una sensibilidad.
       + Sus teóricos vienen del Sur: Lyotard, Baudrillard, Vattimo, Lipovetzky...


Rasgos de la Postmodernidad

1)    El desencanto de la razón

+ La razón se ha convertido en “razón instrumental”, tecnoburocrática: tecnifica las conciencias y deshumaniza la sociedad.
+  La razón ha dejado de ser transparente. Ya no puede ser totalizante, fundamentadora, omnicomprensiva.
+  Seamos consecuentes: renunciemos a los saberes y respuestas últimas. Quedémonos con un pensamiento débil.


2)    El entierro de las utopías

+  Constatación de que el soñado “campo total” es imposible.
+  ¡Muera Prometeo! ¡Viva Diónisos!
          +  Desenmarascamiento de las “divinas palabras”: Progreso, Justicia, Igualdad, Fraternidad... El “proyecto emancipador” de la Modernidad es pura retórica.
+  Hay que ser incrédulo ante los “metarrelatos” (cosmovisiones globales portadoras de sentido).
+  Sólo existen relatos, pequeños y fragmentarios.


3)    Crítica del cristianismo como “metarrelato”

+  Hay que ser consecuentes con el grito de Nietzche, “!Dios ha muerto!”: hay que borrar su sombra.
+  La “sombra de Dios” son esas palabras tan mayúsculas y tan absolutas como “Libertad”, “Hombre”, “Justicia”, “Igualdad”...
+  La ”muerte de Dios” significa, simplemente, que nos hemos quedado sin valores últimos, absolutos.
+  Esto es un “nihilismo positivo”: abre al hombre la posibilidad de ir dando valor, creativamente, a las cosas.
+  Además, el cristianismo se presenta como un “metarrelato” (un proyecto que pretende dar un sentido único y totalizante a la vida). Tiene, pues, funciones manipuladoras y totalitarias.


 4.-  El fin de la Historia

      +  Vivimos en un tiempo sin horizonte histórico, sin orientación ni visión de la totalidad.
      +  Esto se debe a que los “mass-media” nos saturan de información, sin permitir a la noticia durar ni al destinatario reflexionar sobre ella.
      +  Con este continuo presentismo de los acontecimientos que nos ofrecen los “mass-media”, hemos perdido el marco de referencia de la Historia.
      +  Vivimos en la inmediatez, en el presente. Nos movemos en un espacio sin horizonte.
      +  No hay una Historia conjunta que se dirija a una meta.


5.     Esteticismo presentista y micropolítica

    +  No hay que escapar del presente, sino disfrutarlo: “carpe diem”.
    +  Frente a la “razón instrumental”, que se acerca a la vida buscando lo que sirve para otra cosa, hay que tener el “pensamiento de la intuición”, es decir, disfrutar los momentos de la vida por sí mismos.
    +  Hay que abrirse, a cada momento, a la “inagotable riqueza de la vida” y aceptar la discontinuidad, el disenso, la heterogenedidad, la diferencia... que la vida nos ofrece.
    +  Así podremos arribar a una sociedad en la que el ideal no sería ya la eficacia y el rendimiento, sino la capacidad de vivir lo bello.
    +  Sólo mediante esta “estetización general” de la vida podremos ofrecer resistencia a esta sociedad y a esta cultura tecnocráticas.
    +  También podremos resistir a nuestras sociedades desarrollistas, dominadas por la “razón instrumental”, practicando la “micropolítica”, es decir, por la vía de las acciones no integrables en el sistema y en estrecha conexión con los nuevos movimientos sociales.


6.     “Politeísmo” de valores y consensos “blandos”

+  No hay valores absolutos.
+  Vivamos “bajo el signo de Diónisos”: exaltación de la vida en su finitud, de los valores múltiples, menguados y parciales, de las realizaciones nunca plenas.
+  Al reconocimiento de estos valores y criterios de validez sólo se puede llegar mediante acuerdos o consensos.
+  Pero los consensos han de ser “blandos”: ni fuertes ni definitivos ni universales.
+  Sólo caben consensos temporales, locales y, por tanto, rescindibles.
+  Esta “ética débil y provisional” es la única que respeta al hombre en lo que tiene de particular, de imprevisible y, en el fondo, de infinito.
+  Vivimos en una sociedad bajo el “síndrome del billete de vuelta”.


7.     Hiperindividualismo hedonista

+  La Postmodernidad significa la “segunda revolución del individualismo” (Lipovetzky).
+  La sociedad consumista e informatizada posibilita el “vivir a la carta”.
+  El lema de este individualismo es: “el mínimo de coacciones y el máximo de elecciones privadas posibles; el mínimo de austeridad y el máximo de deseo”.
+  Sus valores son: hedonismo, respeto por las diferencias, culto a la liberación personal, psicologismo, culto a lo natural, sentido del humor.
+  Es una cultura narcisista y “psi”: el individuo está centrado en la propia realización emocional, da prioridad a la esfera privada y reduce la inversión de carga emocional en el espacio público (abandono de lo político e ideológico).
+  La sociedad postmoderna no tiene ni ídolos ni tabúes; ni imagen gloriosas de sí misma ni proyecto movilizador alguno. Esta regida por el vacío; un vacío que no comporta ni tragedia ni apocalipsis. (El encanto de estar desencantados).
+  Genera un “narcicismo colectivo”: la solidaridad del “microgrupo de idénticos”.
+  Valora lo comunicativo por encima de lo productivo; pero busca una comunicación narcicista: oírse uno a sí mismo.


     Código básico para “circular” por la postmodernidad

1.     Frente a la razón totalizante, el pensamiento débil.
2.     Frente a los “metarrelatos”, los relatos.
3.     Frente a los compromisos definitivos, los “consensos blandos”.
4.     Frente a los valores absolutos, el “politeísmo” de valores.
5.     Frente a la Historia unitaria, las historias parciales.
6.     Frente a un mejor Futuro colectivo, el esteticismo presentista.
7.     Frente a la Universalidad, el fragmento.
8.     Frente a Prometeo, Diónisos y Narciso.
9.     Frente a la militancia, el microgrupo.
10.  Frente a lo productivo, lo comunicativo.
11.  Frente a la uniformidad, la diferencia.


II.        REPERCUSIÓN  EN  LA  VIDA  RELIGIOSA


           +  Desconcierto ante el diálogo con una “cultura del fragmento”.
           +  Necesidad de entender (“intus-legere”) la matriz sociocultural en que vivimos (”formación permanente”).
           +  Discernimiento: “es deber permanente de la Iglesia escrutar a fondo los signos de los tiempos e interpretarlos a la luz del Evangelio” (Gaudium et Spes, n. 4).
           +  Hemos de ser “contemporáneos críticos”.

¿Cómo está influyendo en nosotros?

1.     Dimensión de la Fe

       La matriz sociocultural genera indiferencia religiosa o increencia ambiental y proclama el entierro de las utopías.
       Nos afecta en nuestra “espiritualidad de ida y vuelta”:
          +  En la “ida”: debilita el sentido de trascendencia; dificulta la experiencia profunda del Dios vivo.
          +  En la “vuelta”: espiritualismo desencarnado (“comunidades emocionales”).
  
2.     Dimensión de la Misión

      La matriz socio-cultural genera el “politeísmo de valores”, la vivencia del “ahora”, el presentismo inmediatista, los “consensos blandos”, el hedonismo narcicista.
      Nos afecta en la búsqueda de un apostolado autogratificante o de gratificación inmediata que rehuye el “ad extra” y la cruz.
  
3.     Dimensión de la Afectividad-sexualidad

      La matriz socio-cultural proclama la revolución sexual, la desmoralización del sexo, el “vivir a la carta” a través de proceos de “seducción/sex-ducción”.
      Nos afecta haciendo difícil la autotrascendencia; favoreciendo el narcisismo inmaduro; obstaculizando la abnegación; haciéndonos más vulnerables.

4.     Dimensión de la “Pertenencia

     La matriz socio-cultural es profundamente individualista y tiende a subrayar fuertemente la diferencia y la disidencia. A lo más que induce es a identificaciones grupales, no a grandes pertenencias.

     Nos afecta en nuestra “inserción fuerte y creativa” en la Iglesia, en la pérdida del sentido del cuerpo, en el escepticismo ante los proyectos apostólicos coordinadores.

 Posibilidades y exigencias

       La postmodernidad nos posibilita y nos exige:

1.     Una fe experiencial y “narrativa”

         +  La Postmodernidad concede primacía a la experiencia y valora, frente al “metarrelato” (concepciones globales, abstractas y globalizantes), el relato (una narración que transmite experiencias).
         +  Para la sociedad postmoderna, la “ortopraxis” es más importante que la “ortodoxia”.
         +  La fe ha de brotar hoy de una experiencia profunda del Dios vivo, y sólo podremos contagiarla, no a base de argumentos, sino “narrándola como experiencia propia”.

2.     Una fe inculturada

         +  La Postmodernidad subraya el pluralismo cultural, la fragmentariedad en que nos encontramos. También acentúa el derecho a la diferencia y exige el reconocimiento del otro ensu ser otro.
         +  Vivimos en un policentrismo cultural. Esto plantea a la Iglesia una tarea ineludible: la inculturación de la fe.
         +  En la vida diaria, nos exige “bajar al fragmento”, “pegarnos a lo concreto”, “amar los realtos individuales”.

3.     Una fe dialogante y modesta
      
         +  Ante el pluralismo cultural en que vivimos, no podemos presentar el cristianismo como una receta barata para solucionar todos los problemas.
         +  La modestia habrá de basarse en una “pacífica pasión por la verdad”, lo cual no significa la actitud fanática de quien se cree “poseedor de la verdad”.
         +  Se trata de reconocer que la riqueza insondable de la Verdad permite otros acercamientos sin fin; de estar serenamente convencidos de que –incluso a través de conflictos- toda verdad parcial será finalmente armonizable.


4.     Una fe “fruitiva”

+  Nuestra fe deberá abrirse hoy, fruitiva y gozosamente, a las “inagotables riquezas de la vida”.
+  Deberemos mosgtrar, en la praxis, que nuestro monoteísmo (creemos en un solo Dios que es amor) es compatible con la aceptación de todo lo bueno y bello de la vida.
+  Esto nos conduce a un “humanismo de talante ecuménico”: a gozarnos, sin celos ni recelos, en todo valor humano, venga de donde venga.

 Lo irrenunciable

         +  “La vida religiosa es una forma institucionlizada de recuerdos peligrosos para el mundo“ (J.-B. Metz).
         +  ¿Qué recuerdos son esos que, en esta época postmoderna, debemos recordar peligrosamente con nuestros votos vividos auténticamente y con “nuestro modo de proceder”?

1.     “Memoria Passionis” (función profética)

        +  Ante la tendencia postmoderna al individualismo insolidario y hedonista, y frente a su tenue “micropolítica” de resistencia a los sistemas deshumanizadores, debemos ser “el recuerdo de los sufrimientos de Jesús en los sufrimientos de los hombres”.
        +  Y proclamar que no hay otro más “otro”, más diferente y más desigual que el pobre, el desamparado, el marginado...
        +  El reconocimiento del otro sólo es posible mediante el amor gratuito y solidario.

2.     “Memoria Resurrectionis” (función escatológica)

   +  Ante la Postmodernidad, instalada en la finitud y en lo privado, que ha sustituido el mito del futuro por el mito del presente y ha taponado y roto el sentido de la Historia, hemos de recordar que caminanos hacia el cielo nuevo y una tierra nueva, garantizados en la Resurrección de Jesús.
   +  Y proclamar con nuestra vida que esa “ciudad celeste”, en la que Dios será todo en todos, es al mismo tiempo don de Dios y tarea humana solidaria.
   +  Es posible, ya en la tierra, sembrar Resurrección.
   Com-padecimiento (“Memoria Passionis”) y Esperanza (“Memoria Resurrectionis”): éstos deberían ser, en el hoy postmoderno, nuestros “recuerdos peligrosos”.

(Tomado de Colomer J., S.J., Postmodernidad, fe cristiana y vida religiosa. En: Sal Terrae, Tomo 79, Mayo 1991/5, págs. 413-420, Santander.)


III.      ESPIRITUALIDAD ZEN PARA UNA SOCIEDAD POSTMODERNA

  Quienes vivimos en sociedades influidas por la cultura europea occidental (independientemente del hemisferio en que se encuentren) hemos venido albergando desde hace tiempo la idea de que con la “modernización” hemos alcanzado la cima de nuestro desarrollo histórico. La sociedad occidental moderna ha sido considerada la norma a seguir y a alcanzar por todas las demás.
 Sin embargo, una mirada más extensa a la historia de la tierra y a la historia humana nos ofrece ahora una mejor perspectiva para ver que, de hecho, la así llamada sociedad moderna, con las actitudes y estructuras que ha traído consigo, ha introducido muchos de los factores que están detrás de nuestra crisis actual como comunidad de la tierra.

 Son muchos los que han señalado en la sociedad moderna, entre otros, los siguientes rasgos característicos: 1) individualismo, 2) una visión dualista de la realidad basada en las dicotomías de sujeto-objeto y cuerpo-mente, 3) una visión mecanicista de la naturaleza que percibe a esta como un objeto susceptible de dominio y control humanos, 4) una visión idealizada de la historia basada en el mito del progreso, y 5) una estructura de relaciones interhumanas y entre los seres humanos y la naturaleza de tipo patriarcal, con un sesgo predominantemente masculino.
 Al examinar esas características de la modernidad con más detenimiento, podemos verificar que todas ellas son manifestaciones concretas que tienen por origen un modo de conciencia que opera por igual en los niveles individual y corporativo de nuestro ser. Por decirlo de otra manera, “la sociedad moderna” es la manifestación histórica y colectiva de nuestra conciencia egocéntrica.
 Hemos llegado a un punto de nuestra historia en el que podemos desentrañar la naturaleza aberrante de la sociedad moderna, con sus mitos y las actitudes hacia la realidad que subyacen a estos. Estamos, por tanto, en condiciones de apreciar la necesidad de forjar direcciones alternativas hacia nuestro futuro común, hacia una sociedad postmoderna, como prerrequisito para nuestra supervivencia como comunidad de la tierrra.

 Así pues, ¿cómo concebiremos un futuro común que sea viable, una sociedad postmoderna que nos movilice para curar la tierra herida y llevar una existencia común que nos permita celebrar la vida juntos en lugar de destruirnos unos a otros y cada cual a sí mismo?
 Quienes han abordado los problemas que plantea la modernidad han presentado diferentes escenarios desde las perspectivas literaria, filosófica, sociológica y otras. Sin entrar en excesivos detalles de los argumentos procedentes de diferentes grupos y disciplinas que han contribuido al debate de la modernidad, mantenemos que la sociedad postmoderna, lejos de ser un hecho establecido, continúa siendo un mero ideal en la mente de muchos individuos y que necesitamos tomar decisiones y dar pasos concretos para convertirla en una realidad viable. Tomemos las características de la modernidad arriba señaladas como un punto de partida para examinar las características de una sociedad postmoderna, y así trazar un mapa con trayectorias alternativas para configurar nuestro futuro.

  +  En primer lugar, una sociedad postmoderna habrá de ir más alla del individualismo. Podremos apreciar, entonces, el hecho de que no somos entidades aisladas sino que cada uno de nosotros tiene su existencia en el contexto de una red de interrelaciones con todos cuantos comparten esta vida con nosotros. El reconocimiento de que son nuestras interrelaciones las que nos hacen ser lo que somos nos permitirá superar las tendencias separatistas y divisorias que ha traído consigo el individualismo moderno. No será necesario, sin embargo, negar o renunciar a los avances modernos de nuestra conciencia humana en torno al respeto a los derechos humanos, la dignidad personal y otras nociones afines, sino que éstas se situarán en el contexto de nuestra interconexión e interdependencia como comunidad de la tierra.

  +  En segundo lugar, la postmodernidad avanzará hasta la superación del dualismo  que caracteriza nuestra comprensión de nosotros mismos y del mundo, y que influye en el modo de vivir nuestra corporeidad. Ello implica caminar hacia un sentido renovado de conexión con el mundo, entendiendo la polaridad sujeto-objeto implícita en nuestro pensamiento y actividad no como una forma de ser dicotómica, sino como una condición relacional interactiva y mutuamente participativa. Ésta se traducirá en una forma de conciencia que supere la dicotomía cuerpo-mente, permitiendo una reapropiación de nuestro modo corporal de estar-en-en-mundo en las diversas dimensiones que eso entraña. (Véase Cap. 6 “Este es mi cuerpo”, del Habito R., El aliento curativo. –Espiritualidad Zen para una tierra herida-. San Pablo. Madrid 1994, 151-176,  para una descripción de los elementos que comprende esta forma de conciencia).

  +  En tercer lugar, la sociedad postmoderna podrá superar una concepción mecanicista de la naturaleza. Verá una relación orgánica entre todos los elementos que comprende la naturaleza, a la par que admitirá que nosotros somos una parte íntima de la propia naturaleza. Este modo de ver nos liberará del deseo de dominar o controlar la naturaleza, capacitándonos para participar en el proceso de su continua creatividad, con los dones de racionalidad y previsión propios de los seres humanos. Al contemplar la naturaleza como un organismo vivo, aprenderemos a reconocer los aspectos impredecibles, misteriosos, la cara caótica de la naturaleza en definitiva, sin sentirnos por ello amenazados, sino aceptándola y abrazándola como parte del funcionamiento de las cosas.

  +  En cuarto lugar, una sociedad postmoderna ya no será presa de mito del progreso. En contraste con una sociedad moderna, que se considera a sí misma la vanguardia de la historia avanzando hacia grados cada vez mayores de progreso gracias a las destrezas tecnológicas, la sociedad postmoderna estará mejor equipada para apreciar y apropiarse de los tesoros de la antigüedad, aprendiendo de las sociedades que antaño fueron denominadas primitivas, pero que realmente presentan estilos de vida llenos de sabiduría y sensibilidad hacia nuestra interconexión con la tierra. Ya no estará tentada de rendir culto al ídolo del progreso por sí mismo, siempre a la búsqueda de un futuro mejor, sino que podrá celebrar la vida en su presente “novedad”, esto es, en su “no-edad”.

  +  Finalmente, la postmodernidad será una sociedad postpatriarcal  que pondrá el acento sobre la dimensión femenina de nuestro ser para equilibrar los efectos indeseables del carácter predominantemente masculino de nuestras vidas e instituciones. Esa recuperación nos permitirá avanzar hacia estructuras renovadas de relaciones y modos de comportamiento caracterizados por la cooperación, el cuidado y el apoyo mutuos, en lugar de la competencia, la explotación y la destrucción.
  Sin embargo, como antes se indicaba, esta era postmoderna no irrumpirá de una forma determinista, es decir, como un movimiento inevitable de la historia. Si ha de venir, lo hará en la medida en que haya más personas que tomen conciencia de la situación crítica de nuestra condición presente como comunidad de la tierra, y en tanto estas sientan la necesidad de dar un paso más allá de la mentalidad y estructuras de la modernidad en la sociedad que han dado pie a esa condición, y adopten decisiones concretas al respecto.

 Dicho de otro modo, se requiere por nuestra parte una participación intencional  para el alumbramiento de un mundo postmoderno. Ello exigirá una transformación de nuestra conciencia, que consecuentemente dejará sentir sus efectos en nuestra propia autocomprensión, en nuestras relaciones con los demás y en las estructuras de la sociedad que son manifestaciones visibles de esas relaciones. Esa transformación afectará por igual a las diversas formas de nuestra vida personal y comunitaria, a las manifestaciones culturales, a las expresiones religiosas y a los ámbitos económico, político, educativo, académico, etc.
Estamos llamados a jugar un papel en la construcción de una era postmoderna si consentimos ser transformados en nuestra conciencia, aprendiendo a superar el hechizo que la actitud moderna ejerce en nuestro interior. Se ha repetido a menudo que es necesaria una nueva cosmología para reemplazar a la anterior, asociada con la modernidad. Esa nueva cosmología irá de la mano, y será el cimiento, de una nueva espiritualidad para un mundo postmoderno.

 La espiritualidad postmoderna no proporcionará una vía de escape del mundo real, a partir de ese ideal de desapego malinterpretado que deposita las esperanzas en una dimensión ultraterrena y se basa en una concepción dualista de la realidad. En lugar de eso, será una espiritualidad que, a la vez que lleva al individuo a un desprendimiento radical de la conciencia egocéntrica y de sus deseos ilusorios, le invita a un compromiso total con sus tareas históricas, enraizadas en una visión de conexión con todos los seres que sufren y de compasión por todos ellos. En otras palabras, será una espiritualidad de compromiso que se pone al servicio de la curación de la comunidad de la tierra.
 En un contexto cultural y religiosamente plural, lo que nos hará alcanzar una edad postmoderna no es sino una espiritualidad global. Con esa expresión queremos dar a entender una forma de vida en contacto con lo espiritual, esa energía dinámica y creativa que reside en lo hondo de nuestro ser, dispuesta a recibir inspiración de diferentes tradiciones religiosas sin perder por ello su raigambre en una u otra en particular. Tras el uso del término global  subyace la visión de la tierra como una totalidad, de la misma forma en que los astronautas, desde el espacio, pudieron verla y después mostrárnosla en esas sorprendentes fotografías: una visión sin marca alguna de fronteras nacionales, políticas, religiosas, o cualesquiera otras. (Cf. E.H. Cousins, Global Spirituality: Towards the Meeting of Mystical Paths, Radhakrishnan Institute For Advanced Study in Philosophy, Madras 1985; R. Habito, Towards a Global Spirituality: Buddhist and Christian Contributions, en Zen Buddhism Today: Annual Report of the Kyoto Zen Symposium 8 (1990) 112-123. Cita de Habito R., El aliento, op.cit., 220).

 Una espiritualidad global, por su propia definición, no será el monopolio de ningún grupo o tradición religiosa particulares, sino el fruto de un proceso creativo mediante encuentros y diálogos entre miembros de las distintas tradiciones. Se manifestará tanto en un movimiento horizontal como vertical: el primero implica el enri       quecimiento mu- tuo procedente del encuentro de las tradiciones religiosas del orbe planetario, tal como se indicó; el segundo supone el movimiento descendente de la conciencia humana excavando y descubriendo sus raíces en el corazón de la tierra.
 Esa espiritualidad manifiesta una conciencia profunda de nuestra participación en la red de vida entrelazada que llamamos tierra, y comparte por tanto características básicas con lo que se ha dado en llamar una espiritualidad ecológica. Esta última es una forma de vida que honra y reverencia a la tierra como hogar (del griego oikos, la raíz del término ecología). Entre sus rasgos, concede un merecido reconocimiento y atiende cuidadosamente al lugar  en que esa vida se sutenta, es sensible y está dispuesta a celebrar nuestra naturaleza corporal, y está impregnada de un sentido de misterio cósmico ante la interdependencia de todo cuanto existe. Manifiesta una sensibilidad y una capacidad para escuchar los sonidos de la tierra, incluyendo todo el dolor que proviene de una condición herida, y está dispuesta a responder de modo que conduzca a su curación.

 En breve, una espiritualidad comprometida, que es a su vez global y ecológica, habrá de tomar forma a partir de una visión común de muchas de las personas que, quizá de modos diferentes, compartimos el malestar de la tierra y sentimos la necesidad urgente de forjar nuevos caminos en nuestra conciencia y estilos de vida. Las contribuciones a esa visión común pueden proceder de quienes sean capaces de beber en las fuentes de las ricas tradiciones espirituales que los predecesores de nuestra vida sobre la tierra nos han dejado como herencia.

 En el corazón del Zen se encuentra la experiencia del despertar a la realidad de nuestra interconexión con todo el universo, una realidad accesible a nosotros cuando escuchamos y nos rendimos a la fuerza del aliento. Este despertar tiene como fruto un modo de vida que informa las dimensiones persona, social y ecológica de nuestro ser. Cuando escucha al aliento, la persona despierta está en condiciones de abrir su ser y oír los sonidos de una tierra herida en sus manifestaciones tangibles. Al hacerlo así, toma su fuerza del mismo aliento curativo para transformarse en agente de sanación de esas heridas, de la forma particular en que esté llamada a responder y llevar a cabo tareas concretas, según sus propios dones, talentos y circunstancias vitales.

En otras palabras, la espiritualidad vivida es la base para la transformación de las actitudes e instituciones que configuran nuestra manera de estar en el mundo.
Esto introduce a la estructura básica de la espiritualidad Zen, que, si bien procede de la tradición budista, muestra resonancias profundas con una vida iluminada por el mensaje cristiano. Se trata de una espiritualidad que puede aportarnos luz y fuerza para poner los cimientos de una sociedad postmoderna viable y verdadera, si nos entregamos a ese empeño y asumimos las enormes tareas de curación personal y global que nos aguardan. (R. Habito, El aliento, op.cit, pág. 223, nota 10, nos dice: “Aquí quisiera agradecer la sugerencia para mis exploraciones en torno a una espiritualidad global comprometida al doctor Chandra Muzaffar, un destacado intelectual y crítico social musulmán de Malasia. En 1987 fuimos invitados a un encuentro interreligioso de activistas sociales en Bangkok, Tailandia, auspiciado por el Foro Cultural Asiático para el Desarrollo, por entonces bajo la dirección de Sulak Sivaraksa. Entre los participantes se contaba con miembros de las tradiciones budistas, hindú, musulmana, cristiana, y también maorí (indígenas de Nueva Zelanda). En nuestras conversaciones, el Dr. Muzaffar señaló cómo todos estamos unidos en un lazo de espiritualidad común, caracterizada por una postura de solidaridad con los seres de nuestras sociedades que sufren y están oprimidos, y por un compromiso en las múltiples tareas de liberación en nuestros contextos respectivos. Esa postura, compartida por los participantes, trasciende nuestras diferentes tradiciones religiosas, pero encuentra su sostén y expresión en cada una de ellas.)

(Tomado de: Habito R., El aliento curativo. –Espiritualidad Zen para una tierra herida-. Col. Nuevos Fermentos 16. San Pablo. Madrid 1994, págs. 215-223).
 

jueves, 24 de mayo de 2012

HISTORIA DE GUADARRAMA



Martes, 20 de Octubre de 2009 09:38

HISTORIA DE GUADARRAMA

Fernando Álvarez García.

Historiador. Colegiado nº 35.354 Archivo Municipal de Guadarrama



ETIMOLOGÍA

El topónimo de Guadarrama (wadi l-ramal, río de arena)
procede de la lengua árabe, aludiendo su nombre al
río. Ahora bien, su origen como población es cristiano,
fue fundada por Alfonso X el Sabio en el año 1268.



LA SIERRA DE GUADARRAMA COMO ESPACIO
HISTÓRICO.

Las primeras alusiones históricas alrededor del espacio
que hoy conocemos como Sierra de Guadarrama, se
refieren a las diversas vías de comunicación que facilitan
el paso al Norte de la Península Ibérica.

La dominación romana de España (Hispania)
dejó constancia de su presencia en esta zona, con
la antigua vía XXIV del Itinerario Antonio, de Titulcia
a Segovia, que pasaba por el Puerto de la Fuenfría.



EDAD MEDIA (ss. VIII-XV).

Durante el s. X la Sierra de Guadarrama, parte de
Al-Sarrat (denominación musulmana de todo el Sistema
Central), pertenecía al Califato Omeya de Al-Andalus,
que, ante el avance de la Reconquista cristiana,
establece las Marcas fronterizas de Zaragoza, Toledo
y Mérida defendidas por tropas auxiliares  de los
ejércitos musulmanes permanentes. Es muy probable,
que algunas de estas tropas de frontera tuvieran
como cometido la vigilancia de los espacios geográficos
conocidos hoy como Gredos, Guadarrama, Somosierra
y Ayllón, que formaban parte de la Frontera Próxima
o Media, y cuyos centros neurálgicos fueron las
ciudades de Talavera, Toledo y Guadalajara y en primera
línea las fortalezas de Madrid y Talamanca. El primer paso
de la Sierra, en el área geográfica donde en el siglo
XIII se fundará Guadarrama como población, es el
llamado Balat Humayd (camino de Humayd). Este fue
atravesado en junio de 939 por Abd al-Rahman III (912-
961) en su camino hacia Segovia. Los cristianos lo
denominaron Valathome, conocido como Puerto de
Tablada desde el siglo XIV. La conquista cristiana de
la llamada Transierra (Trans Serram), correspondiente
a la Marca de Toledo, culminó con la toma de esta
ciudad por Alfonso VI (1065-1109) en 1085. Este
territorio, a decir del rey, eran tierras que se hallaban
yermas, habitadas solo por osos, jabalies y diversas fieras.

Ante la necesidad de poblar la zona reconquistada, fueron
concedidas varias cartas puebla por los reyes Alfonso
VII (1126-1157) y Alfonso VIII (1158-1214), animando
a poblar las Extremaduras del Duero y la Transierra.
Los concejos se organizaron en Comunidades de Villa
y Tierra. Pobladores procedentes del Concejo de
Segovia fundaron Guadarrama en 1268 bajo la autoridad
del rey Alfonso X el Sabio (1252-1284), desde el Cerro
donde hoy se encuentra el Centro Cultural de la Torre.
La casa de la Comunidad de Villa y Tierra de Segovia en
Guadarrama fue la actual casa del vecino Araluce.

Durante años, estas tierras al pie del Guadarrama fueron
objeto de peleas y litigios entre los concejos de Segovia
y Madrid. Este último obtendrá de Alfonso VII la
confirmación de la propiedad de los montes, pinares,
pastos y prados de la Transierra que ya le había
otorgado Alfonso VI. Alfonso VII utilizará el Puerto
del Berroco (Cabeza Lijar) como uno de los vértices
del triángulo que definirían las tierras disputadas, junto
con el Puerto del Lozoya y el propio Madrid. Sin embargo,
los segovianos no aceptarán tal resolución, ampliando y
consolidando los términos de la Transierra, fundando
las pueblas de Manzanares y Colmenar, entre otros.
Los sucesivos monarcas optarán por entregar la propiedad
de la zona a Segovia o Madrid según conviniera a sus
intereses en la Reconquista.
El paso por el alto del Puerto de Valathome va cobrando
importancia desde el siglo XIII, a raíz de la repoblación
de El Espinar, creándose un intenso flujo de comunicación
con el pueblo de Guadarrama. Esta situación alentó el
establecimiento de alberguerías en los puntos clave del
viaje. Uno de ellos se situará en Valathome (Tablada).
Alfonso X el Sabio el 26 de junio de 1273 otorga una carta
de privilegios a varios lugares para que se pueblen: "Por
fazer bien, é merced á los que moran e moraren dende
en adelante el Alberguerías, que son en los puertos de V
alathome, Fuenfría e de Manzanares e de Maragosto...
Quitolos de todo pecho é de todo pedido, é de todo servicio
é defonsado é defonsadera et de toda fazendera ". Igualmente
con Alfonso X se potenciaron las vías pecuarias con la creación
del Honrado Concejo de la Mesta en 1273, destacando la Vereda
del Puerto de Guadarrama, que unía la Cañada Real
Segoviana de la Transierra con la Cañada Real Segoviana
de la Vera de la Sierra en la aquendesierra. Alfonso X decide
poner solución a las rencillas entre Madrid y Segovia. El rey
incorporó el territorio en cuestión a las propiedades de
la Corona de Castilla, pasando desde entonces a deno
minarse Real de Manzanares, siendo tolerante con
 las diversas colonizaciones segovianas y con la explotación
 de sus riquezas por los madrileños. En 1275 se produce 
la exclusión del Monte del Pardo de las tierras del Real, 
incluyéndose en el término de Madrid. Guadarrama que 
se integraría en el Real, viviría los mismos avatares 
que el resto de sus poblaciones. Sancho IV (1284-
1295) devuelve el Real a los segovianos, y en 1287
establece la separación entre Madrid y Segovia. 
En el Libro de Montería de Alfonso XI (1312-1350)
se describen lugares importantes de caza: "El monte del 
puerto de Tablada et el puerto de la Fuente Fría es todo 
un monte, et es bueno de oso, et de puerco en invierno, 
et aún en verano".
Con Juan I (1379-1390) el Real de Manzanares recae
en la familia de los Mendoza, mediante donación a 
Pedro González de Mendoza en 1383, completando lo 
recibido por su hijo Diego Hurtado de Mendoza al 
casarse con la hija ilegítima de Enrique II (1369-1379). 
Juan II (1406-1454) convierte en definitivo el señorío c
on el otorgamiento de su pleno dominio a los Mendoza (
hasta el siglo XIX), que conformarán el ducado del Infantado
a través de sucesivas concesiones reales.

EDAD MODERNA (ss. XVI-XVIII).
Guadarrama recibió el título de villa-villazgo el 22 de
noviembre de 1504, otorgado por Fernando el Católico 
(Reyes Católicos, 1474-1516). Con el villazgo iba unido 
el derecho de jurisdicción y justicia separándose de la Villa 
de Manzanares; pero persistía su vinculación con el Real 
de Manzanares perteneciente a la Casa del Infantado, 
encuadrándose en Guadalajara como todas sus posesiones. 
Cabe destacar que el actual pueblo de Los Molinos (hasta 
1666) y el Valle de Cuelgamuros (hasta 1595, hoy Valle 
de los Caídos) pertenecían a la villa de Guadarrama.
Con los Reyes Católicos, los caminos mejoran y se crea 
un Servicio de Postas y la Real Cabaña de Carreteros, análoga 
al Concejo de la Mesta. La Real Cabaña utilizará la ruta 
conocida como Camino de los Carros (de 
Toledo a Valladolid pasando por Guadarrama y Tablada) 
para hacer el trayecto entre las importantes ferias de 
Toledo, Segovia y Medina del Campo.

Felipe II (1555-1598) construye en Guadarrama la llamada
 Casa de la Cadena (en el antiguo Barrio del Matadero,
enfrente del sitio donde hoy se encuentra el edificio de la
Telefónica) para albergue de los personajes de la Corte,
 como lugar de etapa en su camino hacia Valladolid y
Burgos. El Rey y su séquito se alojaron en la villa de
Guadarrama, durante una visita al sitio donde se
ha de emplazar el Monasterio de El Escorial. Pedro de Hoyo,
secretario de su Majestad, dirige una carta en 1561 al
Padre Vicario del Monasterio de Guisando: "...entenderéis
como deseamos tomar resolución en lo del sitio traza de
monasterio de San Lorenzo, que queremos edificar, y
está recibido en vuestra Orden; Os encargamos que en
todo caso os lleguéis a la Villa de Guadarrama, para el día
de San Andrés primero (o sea el 4 de febrero donde hallaréis
a otros padres y a Pedro de Hoyo, con algunos oficiales nuestros),
para que juntamente con ellos, veáis el sitio donde nos ha
parecido que se debe edificar el dicho monasterio...".
Guadarrama por estos años mantuvo una serie de pleitos y
litigios con lugares vecinos. Con Cercedilla y Los Molinos
por las necesidades de agua en 1578, porque impedían al río
Guadarrama seguir su cauce natural mediante obras artificiales
que lo desviaban en su beneficio. Con los lugares del Campillo y
Monasterio por aprovechamientos comunales en 1525, y en
1545 con Cuelgamuros. Ahora bien, estos pleitos no impedían a
algunos guadarrameños ser arrendatarios "de invernadero"
(octubre-abril) de los pastos de los prados de las Dehesas del
Campillo y Monesterio, donde cuidaban una parte de su
ganado mayor (vacuno, mular, yeguar y caballar).

De 1580 conservamos las Ordenanzas de la villa de
Guadarrama, conteniendo confirmaciones y rectificaciones
hechas por Iñigo López de Mendoza, duque del Infantado,
sobre las Ordenanzas de 1575. En cuarenta y nueve capítulos
nos informa sobre las formas de organización y explotación
agraria de la villa. Otro texto de 1570, Capítulos de Buen
Gobierno, regula la vida municipal de Guadarrama en veintidós
capítulos.

Según los datos aportados por el Censo de población de 1594,
que sitúa a Guadarrama en tercer lugar, por número de habitantes,
dentro de las villas, lugares y aldeas que integraban el Real de
Manzanares, tenía 295 vecinos. Desde la construcción del
Monasterio de El Escorial, los quehaceres de algunos vecinos de
Guadarrama se orientaron hacia la contribución de materiales
de construcción (madera) y mano de obra, participando 
incluso en la reconstrucción del Monasterio después del 
gran incendio de 1671. Durante todo el siglo XVII, la Sierra de 
Guadarrama se continuará cruzando por la Fuenfría o por Tablada. 
Diversas publicaciones sobre guías e itinerarios de viaje aluden 
a estos lugares. El viajero francés A. Jouvin en 1672 comenta el 
mal estado del camino, que resulta impracticable para los carros y 
difícil incluso para los caballos, haciendo que muchos 
vecinos de Guadarrama actuaran de guías improvisados en 
numerosas ocasiones.
En el siglo XVIII, tiene lugar una modernización de los caminos
españoles, promovida por los Reyes Borbones, Fernando VI
(1746-1759) y Carlos III (1759-1788), con el plan denominado
"Proyecto Económico" del Ministro de la Moneda y Comercio
Bernardo Ward. El proyecto del nuevo camino pavimentado
(hoy carretera Madrid-La Coruña) de Guadarrama fue redactado
por el ingeniero Francisco Nangle y terminado de construir en
1749. Varios tramos de su trazado fueron modificados y fue
sustituido como paso el antiguo Puerto de Tablada por el nuevo
del Alto del León. Testimonio del acontecimiento es el
monumento conmemorativo que erigió Fernando VI, constituido
por un pedestal sobre el que descansa un león, que apoya sus
patas sobre dos esferas que simbolizan el Antiguo y el Nuevo
Mundo. En el pedestal se puede leer una inscripción latina:
"Fernando VI, padre de la Patria, hizo el camino para ambas
Castillas por encima de los montes, el año de nuestra salvación
1749, IV de su reinado". El 1 de agosto de 1750 se promulga una
Ordenanza Real para velar por la protección y conservación de
este Camino Real.

El Catastro de Marques de la Ensenada de 1751, cita a Guadarrama
como villa del Real de Manzanares, perteneciente a la Casa del
Infantado, cuyo Gobernador residía en Colmenar Viejo. A mediados
del siglo contaba nuestra villa con alrededor de 130 vecinos y 90
casas. La Casa del Ayuntamiento lucía el escudo del Duque del 
Infantado. Tenemos constancia de un litigio entre la duquesa del
Infantado y la Corona, en relación con el perjuicio que la nueva 
carretera (Camino Real, nuevo portazgo-Casa Araluce) ocasionaba
en el derecho de portazgo del antiguo camino del puerto de su 
propiedad. El comercio prefería el nuevo camino. El Consejo de 
Castilla resolvió que la Corona debía conceder al Ducado una 
asignación anual compensatoria. Fernando VI hizo construir en 
Guadarrama en el año 1746 para alimentar a los ejercitos reales 
el Molino del Rey, a un lado de la moderna carretera; y la Casa 
Alhóndiga-Pósito, conocida como la Harinera o Panera Real, donde 
hoy está la nueva Iglesia Parroquial-Residencia de San Miguel. 
Las obras fueron costeadas por el Real Pósito de la Villa y Corte de 
Madrid, siendo administrados por la Real Junta de Abastos.
Los vecinos de este pueblo seguían dedicándose a la agricultura 
y ganadería. Como nueva actividad aparece el transporte de 
mercancías.

En el Puerto del Alto del León se pensó establecer una población fija, con el fin de atender a los transeúntes, llamada Carmelo. En 1786, reinando Carlos III (1759-1788), se iniciaron las obras en las inmediaciones de las casas de los oficiales cobradores del portazgo, construyendo una casa y una ermita dedicada a Nuestra Señora del Carmen, dotada de capellán desde 1790. A finales del siglo XVIII, Guadarrama poseía varias ermitas. Una era la de San Juan ante Portam Latinam, situada en la zona de Prado de San Juan; Nuestra Señora del Sauz y la ermita del Rosario frente al Puente del Rosario, una a cada lado del río; San Juan Bautista en el lugar que se conoce como Prado de la Iglesia; Nuestra Señora de las Angustias en el lugar que posteriormente se denominará como Colonia de las Angustias; y la ermita de San Roque en el Barrio así llamado.

Monumento importante de Guadarrama es la Fuente de Piedra (conocida como de Los Caños) construida en 1785 por Carlos III junto al Camino Real. El escudo esculpido en la misma es el del Duque del Infantado. Dicha fuente es testimonio del desplazamiento del pueblo desde su núcleo originario (entorno de la Torre) hacia los bordes de la nueva carretera, que se convirtió en el eje dinamizador de la vida urbana de la villa. En el siglo XX se tiene constancia de Alcaldes de Barrio, uno para cada distrito, de la Iglesia y de la Fuente.

En 1799 Guadarrama, reinando Carlos IV (1788-1808), pasa a la provincia de Madrid desde la de Guadalajara, al mismo tiempo que el partido judicial al que pertenecía, Colmenar Viejo.

EDAD CONTEMPORÁNEA (ss. XIX-XX)
Carlos IV en un convenio privado (5 de mayo de 1808) cedió los derechos de la Corona a Napoleón, y será en la reunión de Bayona donde se produce la sustitución de la dinastía de los Borbones por la dinastía de Napoleón Bonaparte, donde Carlos IV y su hijo Fernando renuncian a sus derechos. El francés nombrará rey a su hermano (José I Napoleón, 1808-1813). Una parte importante de los españoles, no reconociendo la legalidad napoleónica, se organiza en Juntas que tendrán su última expresión en las Cortes de Cádiz de 1812, no reconociendo la abdicación del futuro Fernando VII; es el periodo conocido como Guerra de la Independencia (1808-1814). Algunos hechos interesantes de esta guerra ocurrieron en nuestra villa. Napoleón y José Bonaparte en 1812 huyeron de Madrid atravesando nuestro municipio. Benito Pérez Galdós relató magistralmente el paso de José Bonaparte por la localidad, acompañado de una interminable fila de carretas rebosante de todo tipo de bienes conquistados en la batalla contra el pueblo español. En 1812 debido a la guerra, Guadarrama había perdido los archivos y varios edificios emblemáticos, Casa-Ayuntamiento y la Panera Real entre otros.

Con Fernando VII (1814-1833) se restaura la dinastía borbónica y el antiguo régimen abolido por las Cortes de Cádiz, aunque su reinado basculará entre el absolutismo y el liberalismo. Los datos de 1826 del Diccionario Geográfico-Estadístico de Miñano, informan que Guadarrama tenía 117 vecinos (380 personas) y 40 casas. Las actividades económicas de la villa son la ganadería, comercio del carbón, la leña y madera de pino, y una agricultura muy pobre. Durante esta época, se fueron poblando los bordes de la Carretera de Segovia (Camino Real de 1749), y el Puerto del Alto del León se fue convirtiendo en un punto crucial de todo el tráfico que se dirigía al Noroeste de España. En el núcleo urbano se construyó la Casa de Postas y la Fonda (probablemente la conocida Casa Geromini) entre 1830-1833 por Andrés Gippini. Reinando Isabel II (1833-1868), con la publicación del Estatuto Real en 1834 se inicia la transición definitiva del Antiguo Régimen al Estado Liberal, tomando forma definitiva en agosto de 1837 con la abolición del régimen señorial. También en noviembre de 1833 se produce la división de territorio nacional en 49 provincias, creándose además en 1834 los Partidos Judiciales y sus divisiones.
En 1841 se levantó el nuevo Ayuntamiento (sitio donde hoy se encuentra el Centro de Salud), reconstruido en 1856 tras un incendio. El Diccionario Geográfico-Estadístico de Madoz de 1847, señala a Guadarrama con 94 vecinos y 455 almas; pasando en el año 1877 a 795; y en 1887 a 1428 habitantes. La población vive del ganado (lanar, cabrío, vacuno y caballar), de la escasa agricultura (trigo, centeno, cebada, patatas y heno), la caza mayor y menor, las talas de madera, la leña y canteras de piedra, y una primitiva industria centrada en dos molinos harineros.

Fruto de la tradición naturalista dieciochesca, fomentada por Fernando VI y Carlos III, donde la Sierra de Guadarrama se reveló como un espacio natural de primera importancia, es el descubrimiento por Mariano de la Paz Graells en 1849 en los Pinares Llanos de una mariposa única, conocida a partir de ese momento como "Graellsia Isabelae".

Ferdinand Ganter, en la década de 1870, iba a ser el fundador del primer grupo de montañistas, frecuentando las alturas de Peñalara y Cabezas de Hierro.

El ferrocarril de Madrid a Avila, pasando por Villalba y El Escorial, se inaugura en 1861. Este hecho posibilitará una comunicación de vehículos de tracción animal desde la estación de Villalba a Guadarrama, comenzando el acercamiento de los pueblos serranos con la capital, a la vez que el disfrute por los madrileños del aire puro de la Sierra en la estación veraniega. La restauración monárquica llega con Alfonso XII (1874-1885). Conservamos en el Archivo Municipal un documento fechado en 1876 con los dos sellos históricos del Ayuntamiento. Alrededor de 1882 se planta el olmo donde hoy se encuentra la Plaza Mayor. La línea férrea Villalba-Segovia, que debía enlazar con el tramo Segovia-Medina del Campo (inaugurado en junio de 1884), se construye entre 1884 y 1888. La principal dificultad del trazado radica en el gran túnel que debe atravesar la Sierra (2.600 metros de longitud). El ferrocarril, procedente de Los Molinos y Cercedilla, entraba en Guadarrama por el Prado de las Aguardenterías, siendo la Estación de Tablada el apeadero de Los Molinos y Guadarrama (la estación de Los Molinos no se edificará hasta 1914). Tablada será el último apeadero de la etapa madrileña del ferrocarril, y su uso estuvo ligado al turismo de montaña y a los diversos sanatorios que habían surgido en el entorno del Puerto de Guadarrama. El ferrocarril hizo disminuir el paso de vehículos por la carretera de Segovia (Camino Real), además de reducir considerablemente el tránsito de ganados. Guadarrama, durante la Regencia de María Cristina (1885-1902), se integra en el nuevo Partido Judicial de San Lorenzo de El Escorial en virtud de un Real Decreto con fecha 21 de diciembre de 1887, abandonando junto con otros 13 pueblos, el de Colmenar Viejo. La situación de nuestra villa según los datos recogidos entre 1888 y 1891, por Marín Pérez y Luis de León no varían mucho respecto a las actividades económicas ya conocidas. La ganadería (lanar, cabrío, vacuno, caballar, porcino, asnos y mulas), al carecer la villa de matadero, las reses se degollaban en la Casa del Abastecedor (situada en la calle de la Calzada). La importancia de las colmenas. La caza mayor y menor. Las huertas familiares (hortalizas, verduras y frutas para el autoconsumo). La industria con tres molinos y una fábrica de harinas llamada La Milagros. La tala de maderas. El comercio del carbón, la leña y derivados de ganadería, sin olvidar la excelente miel. Habría una docena de tiendas que se abastecían en San Lorenzo. En la zona de Puerto había un puesto de la Guardia Civil, con una segunda casa en la zona de las Cabezuelas. Las casas del viejo núcleo urbano se concentraban sin guardar alineación y las calles eran de tierra: La calle Calzada, Carretera, Covachuelas, Cuesta, Dehesa, Hospital, de la Cárcel, Fragua, Iglesia, Pajares, Panera, Real, San Lorenzo; así como las plazas de las Cinco Calles y de la Constitución; los callejones de la Cárcel, de la Dehesilla y de la Fragua; y la travesía de la Calzada. El núcleo urbano fundamental, se sitúa en la zona donde hoy está La Torre extendiéndose hasta la carretera.
Del estado de destrucción de la vieja Panera Real, nos da una idea su representación en el plano del Instituto Geográfico y Estadístico (1875-1890), con la letra P, utilizada para identificar los corrales. El terreno fue adquirido por un particular que a su vez lo donó al párroco de la Villa para la construcción de una nueva iglesia, la actual Parroquia de San Miguel, terminada en 1882. La Sierra de Guadarrama se convirtió, a finales del siglo XIX, en receptora de los primeros excursionistas y de establecimientos sanitarios al calor de los principios higienistas nacidos en los países centroeuropeos. Así, adquirieron importancia las aguas de los manantiales de la Porqueriza, de La Alameda y de Valdelasierra, confirmándose varias curaciones y mejorías al beber de sus aguas sulfato-sódicas y bicarbonatadas, sobre todo de padecimientos digestivos, urológicos, óseos y enfermedades cutáneas.

En Tablada se fundaría el Sanatorio de la Divina Pastora, conocido como de Guadarrama o de Tablada, especialmente acondicionado para los enfermos de tuberculosis.

Esta mentalidad sobre la salud influye en la aparición de la primera colonia de veraneantes, La Alameda, en la última década del siglo XIX.

En el verano de 1893, un grupo de ciclistas franceses capitaneado por Edouard de Perrodil, organizador de la primera carrera ciclista Paris–Madrid, coronaba el Alto del León. Se anunciaban nuevos tiempos de ocio y de deporte.

Durante el reinado de Alfonso XIII (1902-1931), se construyó en 1903 el matadero de Guadarrama, donde hoy se encuentra el edificio de la Telefónica. En 1904, el Ayuntamiento de nuestra villa contrata por cuatro años renovables con la Fábrica de Electricidad de Cercedilla, La Fuenfría, el suministro de luz "para el alumbrado público de calles y plazas". En 1902, llegaba a El Paular Constancio Bernaldo de Quirós iniciándose el desarrollo del montañismo en España. En este mismo año, Antonio Madinaveitia y un amigo subieron a la Sierra de Guadarrama a practicar un nuevo deporte, el esquí, motivados por la lectura del libro "Hacia el Polo" de Nansen.

En agosto de 1905 se produce un eclipse total de sol, que ocasionaría en el Puerto del Alto del León una gran concentración de personas de los pueblos de alrededor, que ascendieron hasta su cima en carretas, borricos y algunos automóviles para contemplar el fenómeno. En 1911, fruto de la labor de la brillante generación de entomólogos, desde Graells, fue la creación de la llamada Estación Biológica Alpina del Guadarrama, en el Ventorrillo de Navacerrada. El trabajo realizado se reflejará en la publicación de los Anales de la Junta y en los Trabajos del Museo Nacional de Ciencias Naturales, ambos de 1912, la Sierra de Guadarrama continuaba mostrando su riqueza natural.

Ya en 1912, todo lo alpino estaba de moda. Los domingos y días de fiesta las gentes de la ciudad comenzaban a visitar la colonia deportiva de El Ventorrillo en el Puerto de Navacerrada.Durante el gobierno de la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930), se incluirá el tramo de la carretera de Madrid a Guadarrama en el Plan de Firmes Especiales, por lo que se ampliará y pavimentará de nuevo. En el Nomenclator de 1923, el pueblo de Guadarrama contaba con 971 vecinos y 198 viviendas. En 1924, el Ayuntamiento de Guadarrama gestiona la Traída de Aguas. El proyecto será realizado por el Ingeniero Yánez, con un presupuesto de 126.500 pesetas. La Corporación de nuestra villa, en enero de 1925, se suma al homenaje a SS. MM. Alfonso XIII y Victoria Eugenia ofrecido por el Ayuntamiento de Madrid. Además nuestra ciudad nombrará a los Reyes, Alcaldes Honorarios. El alcalde de Guadarrama, Constantino Álvarez Sánchez realiza en febrero de 1926, una exposición sobre la situación económica y social del pueblo, señalando los inconvenientes para su desarrollo: la falta de luz y carencia de agua, sus primitivos e insuficientes detalles de urbanización y el deplorable estado sanitario, obstáculos para el desarrollo real y deseado. Estamos en los primeros tiempos de la incipiente modernización de España. Ya en 1923, tenemos constancia de que Guadarrama producía su propia energía eléctrica con un motor de luz, en la Fábrica de Luz Eléctrica situada en la subida al Puerto. Debido a las deficiencias del motor, la Corporación decide comprar uno nuevo en 1926, ajustándose así a las necesidades del momento. En 1930 D. Ramón Menéndez Pidal, miembro de la Real Academia Española, promueve la conmemoración del VI centenario del Libro del Buen Amor del Arcipreste de Hita. Mediante una inscripción a la memoria de Juan Ruiz y de su paso por el Puerto, en un peñasco que hoy conocemos como Peña del Arcipreste. También se construyó la fuente Aldara (serrana con la que se encontró el Arcipreste). El conjunto fue declarado Monumento Natural de Interés Nacional. En 1931, durante la II República Española (1931-1936), llega a Guadarrama la comunicación del Gobernador Civil de la Provincia, que otorga la concesión del agua del Arroyo de la Jarosa a Collado Villalba; procedimiento iniciado en Julio de 1928 por la Corporación villalbina. Las pretensiones del Ayuntamiento de Guadarrama para la utilización en exclusiva de este agua son denegadas. En noviembre de 1931, se realiza el estudio definitivo y la aprobación del proyecto de saneamiento del pueblo. El proyecto para la construcción del alcantarillado, lo firma el ingeniero Tomás Ardid Rey.
La Rondalla de Guadarrama, comenzó su andadura en 1931 durante el periodo republicano. Ensayaban primero en casa de Luis Casas, su director, y poco después en la Casa del Pueblo, situada enfrente del Prado de la Nava (el parque).

La Guerra Civil Española (1936-1939) vino a perturbar la paz y el trabajo de los habitantes de Guadarrama, la mayoría del pueblo evacuó la villa abandonando todos sus enseres y ganado. Nuestra ciudad se convirtió durante los tres años de guerra en un frente estabilizado con continuos combates que arruinarían al pueblo. La zona del Alto del León sufrió las más encarnizadas batallas.

En la época de Franco (1939-1975), durante julio de 1939, por Orden del Ministerio de la Gobernación (BOE del día 18) se cambia el nombre al Puerto, pasando de Alto del León a Alto de los Leones de Castilla; parece ser, debido a la dura lucha que mantuvo un batallón del mismo nombre.

Entre 1940 y 1960, habiendo sido calificado Guadarrama como pueblo adoptado el 7 de octubre de 1939, se acometen las obras más decisivas del Plan de la Dirección General de Regiones Devastadas: Preventorio infantil; Sanatorio de Tablada; Sanatorio Militar del Generalísimo; Ayuntamiento-correos-telégrafos-teléfonos y Plaza Mayor; un barrio entero de viviendas, anteriormente llamado de las Fraguas; cuatro escuelas nacionales; y el Cuartel de la Guardia Civil. También el proyecto de pavimentación de las principales calles redactado por el ingeniero Ángel Torres en 1944. Del mismo ingeniero es el proyecto de 1942 de desviación de la Travesía de Guadarrama (Camino Nacional VI), pues pensaba evitar el derribo de las construcciones del borde la carretera en caso de tener que proceder al ensanchamiento de la vía. El ingeniero Joaquín Navarro realiza el proyecto de abastecimiento de aguas potables en 1946. En 1952 se construye el nuevo Cementerio (sustituyendo al Cementerio Católico Municipal, hoy Centro Cultural Alfonso X el Sabio) en la carretera que comunica Guadarrama con Collado Mediano. Además durante estos años 40 y 50, se han retomado la construcción de pequeñas villas en la Colonia de las Angustias.

En 1946, se realizará el proyecto de electrificación de la línea de ferrocarril Villalba-Segovia, cuyo estudio se inició en 1928.Los datos sobre Guadarrama en la década de los 50, indican 2.101 habitantes, 286 edificios vivienda y 39 para otros usos. Se produce la inmigración gallega y castellana encuadrándose en el sector de la construcción. El Barrio de Tablada cuenta en 1950 con 122 habitantes. También se levantaron chalets en las fincas de Los Prados, El Peñón, El Tomillar, Media Luna y en las Colonias de Los Ángeles y de Las Angustias.
En lo referente a aspectos sociales y económicos destacamos: caza menor y mayor; ganadería vacuna (1.380 cabezas); ganado bravo (600 cabezas); lanar (2.100 cabezas); avícola (6.500 aves); cabrío (650); porcino (190); y el asnal (55). También había alrededor de 400 colmenas. La agricultura se centraba en cereales y legumbres. Referente a la industria es digno de señalar varias canteras de piedra, dos molinos, dos fábricas de pan, dos de hielo, una de gaseosas, tres de cerámica, la serrería, talleres de carpintería y dos de construcción de carros. Además existía en el ámbito sanitario, una farmacia, tres practicantes, diecinueve médicos (incluidos los de los Sanatorios). El comercio se centraba en el sector alimenticio, textil, calzado y suministro de carbón. Referente al aspecto turístico existían dieciséis bares y cafés, posada, diez fondas y hoteles, tres cines, una sociedad recreativa y otra deportiva (que incluía el salón de baile y piscina). Coches de línea hasta Madrid y San Lorenzo de El Escorial. Enseñanza pública y colegio religioso de Acción Parroquial, y en 1958 por Orden Ministerial, se creaba la Biblioteca Municipal.

En el año 1957, el Diccionario Enciclopédico Abreviado de Espasa Calpe, indica que la Sierra de Guadarrama es un centro de alpinismo y veraneo, de sanatorios y preventorios. Destacando en nuestra villa los sanatorios antituberculosos. A finales de los años 50, la España de Franco, después de un periodo de autarquía entre 1939 y 1951, comienza a salir de su aislamiento reanudando la tarea de modernización del país esbozada en los proyectos de la época de la Dictadura de Primo de Rivera. Las necesidades económicas se imponen a los principios políticos, haciendo inevitable la transformación de la sociedad española. Los cambios económicos se inician y potencian entre 1958-1963. Los historiadores de la economía califican estas reformas de primera revolución industrial de España, entendiendo que señalan el paso de España al modelo occidental de crecimiento. Estas actuaciones fueron dirigidas por los llamados tecnócratas del Opus Dei, economistas formados en las teorías de la Harvard Business School y en el modelo económico de Samuelson, vigente en los años 50. En los años 60, el extremo norte del pueblo, era el antiguo Preventorio Infantil reconvertido por estos años en Academia de Cabos de la Guardia Civil; y el extremo sur, por el hospital de enfermedades de tórax o Sanatorio Helios. La aglomeración del núcleo urbano se centra en el camino de El Escorial y en una zona que enlaza con el Barrio de Regiones Devastadas. Se producen numerosos acondicionamientos de plantas bajas para locales comerciales y cafeterías y restaurantes. En Tablada en 1961, a la altura de la Fuente de la Teja, se levanta un parador. El fenómeno de mayor interés tiene lugar a partir de 1965, motivado por la atracción turística de la Sierra para los madrileños, empezando a proliferar una nueva tipología de construcción que modificará profundamente la estructura del núcleo urbano y su entorno: el bloque de apartamentos, de tres, cuatro y hasta cinco plantas. Entre 1966 y 1968, aparecen las urbanizaciones Sol y Sierra, Guadarrama y La LLama. Se construyen viviendas unifamiliares en la Colonia de Las Angustias, de Los Angeles, de Las Cabezuelas, de Los Grandes Valles, de Los Negrales y de la Colonia Media Luna. En el inicio de la subida al Puerto, se prolongan las Colonias de la Alameda, Las Angustias, Fin de Semana (promovida por el propio Ayuntamiento desde 1960), Monte Pinar y Encinillas.

También se realizan actuaciones puntuales a lo largo de la carretera de La Coruña para dotarla de determinados servicios de hostelería, inicia su andadura el restaurante Miravalle. En 1964, José Banús construye sobre el Arroyo de las Encinillas un embalse de baja capacidad (0,1 Hm3, 16 m. de altura y 92 m. de longitud), próximo al Sanatorio Hispano Americano (después Residencia Guadalupe).

En 1968-1969, se ejecuta el embalse estatal de La Jarosa (61 Ha. de superficie y 7,2 Hm3. de capacidad) con su correspondiente estación de tratamiento de agua. En 1991, se realiza un trasvase entre la presa de La Aceña y La Jarosa. Las aguas del embalse abastecen a Guadarrama, San Lorenzo, El Escorial y Alpedrete.
También en los años 60, en La Mata se edifican naves-almacén para actividades agropecuarias, artesanales e industriales.La construcción de dos túneles que atraviesan el Puerto, se produce por estos años. El primero, terminado en 1963 por las empresas Canales y Túneles, S.A. y Dragados. El segundo túnel en 1973, por Iberpistas en la realización de la autopista de peaje de Villalba a Villacastín.

En 1970 Guadarrama tiene 3.834 habitantes. En el casco antiguo se sigue construyendo en todas sus zonas. Las principales zonas de desarrollo, fueron los bordes de la N-VI y el entorno del cerro de La Torre. Los bloques de apartamentos siguen ampliándose en los bordes del casco: Parque Pyr, Guadamolinos, Prado San Juan, El Peñón, Miranieve, Fresnos de la Jarosa, La Jarosa, Colonia San Macario, Urbanización Sala y la zona conocida como Barrio de San Roque. El primer intento para ordenar el núcleo urbano y las urbanizaciones tiene lugar en 1975, con la aprobación del Plan Especial en grado de Plan Parcial promovido por el propio Ayuntamiento de Guadarrama.

En el orden institucional a finales del régimen, el probable paso de la tecnocracia a la monarquía democrática encontraría numerosos obstáculos. En algunos ambientes políticos, con cierta relevancia, se entendía fundamentalmente mediante el cambio de los principios políticos. De Europa occidental no solo deberían llegarnos sus teorías económicas, sino también son igualmente deseables sus organizaciones democráticas. Ahora bien, este cambio tomó impulso una vez fallecido Franco. Además los antagonismos políticos potenciados por la Guerra Civil tendrían que dejarse a un lado, si se querían trasladar los valores democráticos vigentes en Europa a la singularidad histórica de España.

Por su parte, el régimen de Franco necesitaba definir un programa político que consolidara la parte institucional y su continuidad. Primeramente, mediante la elección el 22 de julio de 1969 del príncipe Juan Carlos como futuro Rey de España; y en segundo lugar, con la pretensión de continuidad que se manifiesta en la Presidencia del Consejo de Ministros con los nombramientos de Carrero Blanco y Arias Navarro.

Pero el estado franquista no desconocía la realidad social española. Los hombres y mujeres que no habían conocido la guerra son mayoría, negándose a identificarse con los odios y conflictos del pasado. Una encuesta de 1970, revela que la República y la Monarquía aparecen como sustitutos preferidos al régimen franquista. Aunque la oposición política (PSOE, PCE, Democracia Cristiana) se reorganizaba extendiendo sus ideas mediante libros y prensa; la oposición social, claramente manifestada, se articulaba mediante reivindicaciones laborales expresadas en huelgas ilegales (CCOO, UGT y CNT). Los salarios serán una de sus principales preocupaciones, ya en 1962, el salario mínimo pasa de 30 a 60 pesetas día. Con la muerte de Franco el 20 de noviembre de 1975, se inicia la Monarquía de Juan Carlos I (1975-), comenzándose a concretar el camino hacia la democracia. En julio de 1976, el Rey prescinde de Arias Navarro y nombra primer ministro a Adolfo Suárez. El 15 de junio de 1977, se eligen las Cortes Constituyentes por el pueblo español, culminación de diversos contactos entre las diferentes fuerzas políticas del momento. También se levantan los obstáculos del lado monárquico, con la renuncia del padre del Rey a sus derechos históricos en mayo de 1977, y con la conciliación con el pretendiente carlista Carlos Hugo de Borbón-Parma.
En octubre de 1977 se aprueba la reforma económica llamada Los Pactos de la Moncloa. El 31 de octubre de 1978 las Cortes aprueban la Constitución, que será refrendada por el pueblo español el 6 de diciembre de 1978.

En marzo de 1979 se realizan las primeras elecciones generales democráticas, de donde saldrá el primer gobierno de la monarquía parlamentaria de Juan Carlos I, presidido por Alfonso Suárez, del partido de la UCD.

Las primeras elecciones municipales se celebran en España en abril de 1979. Los resultados del municipio de Guadarrama son los siguientes: PSOE cinco concejales; UCD tres concejales; Independientes tres concejales. Fue elegido como alcalde Miguel Aláez Gómez de UCD. En 1981 Guadarrama tiene 5.957 habitantes. Las ocupaciones de los guadarrameños se distribuyen de la siguiente manera: 3,5% dedicada a labores agrícolas, 62,3% a servicios, 16,5% a industria y el 17,7% restante a la construcción.

En 1982, las elecciones generales de España fueron ganadas por mayoría absoluta por el PSOE, formando gobierno Felipe González. El PSOE se mantendrá en el gobierno nacional, mediante sucesivas elecciones generales, hasta 1996. El 25 de febrero de 1983, fue aprobado el Estatuto de Autonomía de la Comunidad de Madrid, entrando en vigor el 1 de marzo de ese mismo año.
En mayo de 1983, se celebran las segundas elecciones municipales. La elección de concejales en Guadarrama fue la siguiente: AP ocho concejales; PSOE cinco concejales. Como alcalde fue elegido Miguel Aláez Gómez de Alianza Popular.

En 1985 Guadarrama cuenta con 1.718 viviendas habitadas de forma pemanente, y 4.899 son viviendas de temporada, veranos y fines de semana. Entre este año y 1988, se realizó el proyecto de restauración de La Torre como Centro Cultural de la villa. El 10 de abril de 1985, el BOCM publica las Normas Complementarias y Subsidiarias que constituyen el actual planeamiento de Guadarrama, sustituyendo las Normas de 1977. El marco de actuación refleja la influencia de la crisis económica, que ocasiona un retroceso en la demanda de vivienda para segunda residencia; y en la paulatina implantación de un nuevo tipo de vivienda unifamiliar con sus variantes de aislada, pareada o adosada. Esta nueva normativa se propone dar solución a los problemas del municipio centrándose en varias metas: progreso cultural y socio-económico de la población; mejora de su calidad de vida; equilibrio entre los sectores primario, secundario y terciario de la actividad económica; compatibilización del desarrollo urbano con la conservación y mejora del medio ambiente; y el encaje comarcal de la demanda de la población madrileña sobre la Sierra de Guadarrama.
El 1 de enero de 1986, España entró a formar parte de la Comunidad Económica Europea, junto con Portugal.

En junio de 1987, los resultados de Guadarrama en las elecciones municipales fueron: AP ocho concejales; PSOE cinco concejales. Miguel Aláez Gómez de AP fue elegido nuevamente alcalde.
En junio de 1991, las elecciones municipales dieron como resultado en nuestra villa el siguiente: PP siete concejales; PSOE seis concejales. Elegido alcalde Miguel Aláez Gómez del Partido Popular.

En junio de 1995 la distribución de los concejales durante las elecciones municipales en Guadarrama fue: Partido Popular siete concejales; Partido Socialista Obrero Español cinco concejales; y Federación de la Plataforma de Independientes de España un concejal. Fue elegido alcalde José Ignacio Fernández Rubio del Partido Popular.
En el año 1996, las elecciones generales de España dieron como resultado un cambio en el partido en el gobierno, el Partido Popular ganó los comicios, cuyo líder José María Aznar fue el encargado de formar gobierno. Este partido sigue actualmente dirigiendo el gobierno de España, tras haber ganado las últimas elecciones en el año 2000.

En 1998 Guadarrama cuenta con 8.251 vecinos (varones: 3.857; mujeres: 3.973) según los Indicadores Municipales de 2000 de la Comunidad de Madrid.
En junio de 1999 se convocan las vigentes elecciones municipales. Nuestra villa ofrece siguientes resultados: PP seis concejales; PSOE cinco concejales; PRIG dos concejales. Siendo elegido alcalde José Ignacio Fernández Rubio de PP. El 26 de junio del año 2000, se produce una moción de censura por los partidos en la oposición, PSOE y PRIG, que actualmente forman el gobierno municipal. Desde esta fecha se hizo cargo de la alcaldía Diosdado Soto Velasco del PRIG; desde agosto de 2001hasta mayo de 2003 tomó el bastón de mando Fernando Cruz Medrano de PSOE; en este año de 2006, y desde el 14 de mayo de 2003, el alcalde de Guadarrama es es Jose Ignacio Fernández Rubio.

Entre los días 24 y 28 de octubre de 2001, se produce el hermanamiento del municipio español de Guadarrama con el italiano de Castellana Sicula, teniendo como objetivos principales, el conocimiento e intercambio de las experiencias y las realidades que se desarrollan en cada municipio, con el fin de contribuir al acercamiento de dos pueblos que pertenecen al mismo espacio común europeo. La visita de la delegación de Guadarrama a Castellana Sícula se realizó del 9 al 13 de octubre de 2002.

Guadarrama en el año 2001 contaba con 10.275 habitantes; tasa de paro del 3%; teléfonos 5.868; vehículos de motor 5.319; oficinas bancarias 6; actividades industriales 185; actividades comerciales 242; bares y restaurantes 139; índice industrial 8; índice comercial 12; índice de restauración y bares 26; índice turístico 7; índice actividad económica 15. En enero de 2002, entra en vigor la nueva moneda de la Unión Europea, el Euro €, sustituyendo en España a nuestra entrañable peseta.

A principios del año 2002, el Puerto de Guadarrama vuelve a su antigua denominación de Alto del León, abandonando la de Alto de los Leones de Castilla impuesta en 1939. El 25 de agosto de 2002, conmemorándose sus veinticinco años, se celebró la XXV Clásica Internacional a los Puertos de la Sierra de Guadarrama (153 Km). Prueba ciclista de especial relevancia en la que participaron los equipos de Kelme Costa Almería, Euskaltel Euskadi, Ibanesto.com, Jazztel Costa Almería, Once Eroski, Relax Fuenlabrada, Selección Nacional de Élite Sub-23, Itera (Rusia), Barbot-Torrié y Boavista F.C.

Dos temas han adquirido especial importancia en el presente y para el futuro más inmediato de Guadarrama: el Parque Natural y la variante de la N-VI. A mediados del 2002, las comunidades de Madrid y Castilla León firman un protocolo de colaboración, a través de sus respectivos representantes medioambientales, para el estudio y configuración del Parque Nacional de Guadarrama. También se requiere la participación de todos los agentes sociales implicados, para determinar qué zonas son las que van a contar con la máxima protección jurídica medioambiental de las ciento ochenta mil hectáreas. Este parque, creemos, se puede convertir en el nuevo motor económico de nuestra villa.

En Guadarrama el día 1 de septiembre de 2002, se manifestaron vecinos, asociaciones y políticos para exigir y reivindicar al Ministerio de Fomento la construcción de una variante alternativa al paso de la nacional VI por el centro de la localidad. El alcalde de Guadarrama,
Fernando Cruz Medrano (PSOE), manifestó que la población de la localidad viene soportando desde hace mucho tiempo los peligros e incomodidades que supone el paso por centro del casco urbano de la N-VI, por lo que desde el Ayuntamiento y por diferentes alcaldes y corporaciones, desde hace 18 años, se han realizado gestiones con el Ministerio de Fomento para conseguir la construcción de dicha variante. La Carretera Nacional VI (originario Camino Real de 1749) ha dejado de ser, desde hace algunos años, el eje vertebrador de la vida económica y social de nuestra villa.



SAY IT NOW



       FACEBOOK (FUNDACIÓN)